martes, 6 de marzo de 2012

Desde la comunicación asertiva, es necesario para una persona, dar información clara, para lo cual se debe hacer uso de los recursos del amplio idioma que poseemos; sin embargo este proceso a veces sufre intervenciones de agentes extraños que cambian el sentido del mensaje.

Es misión de los comunicadores tener en cuenta todos los factores que puedan afectar el significado del mensaje y que llegue satisfactoriamente a su destino y cumpla su función efectivamente.

Las comunicación, la administración de la información y la defunción de esta ultima cumple un papel fundamental en todos los procesos que el hombre deba realizar en conjunto e incluso el mundo actual esta lleno signos y símbolos que están comunicando constantemente, colores, señales de transito, aromas, luces y banderas que fueron diseñadas para transmitir mensajes que permitieron la interacción entre grupos de personas; de hecho, podríamos afirmar que la comunicación es el medio por el que el mundo se relaciona e interactúa y debido a su importancia en el mundo, el hombre debió crear unas leyes adecuadas para que este poder no se salga de control.

El respeto a la intimidad y a la privacidad de los personajes públicos es una de ellas, pero hay ocasiones en las que es necesario irritar un poco esta ley para alcanzar la verdad de un suceso o para denunciar injusticas.

Es importante saber que las leyes permiten la libre interacción de los seres que habitan un espacio, sin que choquen unos con otros, agrupándose para logran un objetivo común.

Variando un poco el tema, la susceptibilidad del público, puede ser uno de aquellos factores que intervengan en el mal entendimiento del mensaje lo que conllevaría a conflictos como el ocurrido entre Luis Agustín González y Leonor Serrano de Camargo.

Aparece en nuestro caso un nuevo actor, la Diplomacia, una cualidad que muy pocas personas poseen, una virtud que le permite a un hombre expresarse claramente, sin herir susceptibilidades y sin rodeos que distraigan o confundan.

Hay situaciones en las que las palabras contundentes y de algún modo “altaneras” no se deben usar para la denuncia, sobretodo cuando se trata de un personaje público.

La sutileza para señalar errores es más efectiva que la agresividad, por lo que una crítica constructiva puede ser tomada por una simple crítica que pretende atacar; en este momento tocamos el tema de la mala utilización de la retorica para emitir mensajes logrando un ruido mayor a la hora de lanzar información.

Es importante tener en cuenta la educación del público al que va dirigido el mensaje para que este no sea tomado como un ataque y comience un conflicto, si González hubiera escrito desde la ironía y delicadeza, el articulo se quedaría en la mente de los oriundos de Cundinamarca y lograría, también, una catarsis que los preocuparía por un mejor legislación y no el regreso de la bofetada por parte de la aspirante al concejo.

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